Jay Jay Johanson: La crónica

Ayer volvió a actuar JJJ en la Sala But (Madrid). He seguido a este pedazo de monstruo, unos lo dirán por su pedazo de voz y otros por lo feo que es, durante bastantes años y reconozco que me había quedado descolgado de sus últimos trabajos. Pues bien, allí me fui con Flor de Pavimento, Skyzos y su señor marido a ver si este señor seguía con su tónica de canciones para el suicidio grupal.

Tras hacer cola en un sitio que no era, yo mosqueado porque estaba rodeado de heavies, y después de dirigirme (junto con muchos hipster y gente “sensible”) a la sala correcta, tuvimos que esperar una hora a que el señor Johanson saliera al escenario. En la espera sonaron canciones tipo “Mr. Sandman” o “Cantando bajo la lluvia”, que a uno le hacía dudar de si quería escuchar el concierto o ponerse a bailar con la primera pareja de bailes de salón que encontrara en la sala.

IMG_1968Para mi desgracia, cuando lo vi actuar en el Teatro Lara la acústica era mala; en la sala But fue más de lo mismo. El teclado y la batería estaban a niveles demasiado altos, más de una vez me retumbó hasta la caja torácica y no era para tapar a Jay Jay. Los mejores momentos fueron cuando cantaba sin música y demostraba su capacidad vocal. En serio, o tiene don para elegir los peores sitios o a su técnico de sonido habría que colgarlo por los huevos. El año pasado vi a Anthony and The Jonhsons en el teatro Real, fue una pasada, y no dejaba de pensar ayer en “lo que daría por ver a este señor en el mismo sitio”.

Para ver a JJJ tienes que ser o muy fan o un depresivo o un incauto que te han llevado engañado. Yo me considero lo primero y a veces un poco de lo segundo. El público se movía como un banco de algas en un mar tranquilo, meciéndonos suavemente y disfrutando de la música. Excepto por algún zumbado/fumado que saltaba y me hacía pensar si le estaba dando un ataque epiléptico.

IMG_1971La verdad que hora y media de concierto y un bis de 2 canciones para mostrar su último trabajo “Opium” y cantar las canciones más representativas de sus 11 discos anteriores se nos quedó muy, muy corto.

El momento álgido de la noche fue cuando cantó su famoso “I believe in You”. La gente se volvió loca coreando la canción y nuestro Johanson más feliz que un regaliz al ver que no nos abríamos las venas en conjunto. Johanson conecta bien con su público, puede que luego sea un hijo de Satanás pero la impresión general es que es cercano, simpático y lo vimos disfrutar dando un concierto a poco más de 400 personas.

Conclusión final: A pesar del sitio, Johanson dio un concierto muy digno y dejó a todo el mundo encantado. Cuando vuelva a Madrid yo no me lo perderé ¿Y vosotros?


Sobre el autor

MuTarr

Me encanta bañarme en la sangre de mis victimas.