¡Que alguien pare a Oren Peli, por favor!

orenpeli

Solo ha dirigido dos películas Paranormal Activity (2007) y Area 51 (realizada en 2009 pero no estrenada hasta 2015), aunque ha escrito 9 (incluídas todas las secuelas de su cinta de debut y una versión japonesa) y una serie de televisión (The River), pero Oren Peli -quien produce no solo sus películas sino otros proyectos, como las dos secuelas de Insidious- ya se ha convertido en uno de los capitostes del cine de terror. Y en un pesado. No voy a negar que sea un tío con ideas frescas y brillantes. Sí, lo es. El problema viene cuando el desarrollo de todas y cada una de esas ideas es el mismo: la cámara subjetiva.

Ya sabemos que los espectadores han visto ya muchos fantasmas / demonios / monstruos / alienígenas. Por eso hubo una época en la que las películas de terror se basaban en no enseñar al fantasma / demonio / monstruo / alienígena. De hecho, esa es la premisa básica de Paranormal activity, la primera película escrita y dirigida por Peli.

Pero, claro, el truco es demasiado barato y el espectador de películas de terror quiere ver fantasmas / demonios / monstruos / alienígenas. La solución (que no se la inventó Peli, sino que ya se aplicaba mucho antes) es enseñar al fantasma / demonio / monstruo / alienígena pero sin que se vea demasiado: una sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate, un “parece que he visto algo” así como de refilón, una imagen borrosa en una cinta de video…

Otro truco barato que Peli usa hasta la saciedad. Porque todas las películas de Oren Peli se desarrollan a partir de cintas grabadas por los propios protagonistas. Todas las películas de Oren Peli son un gran globo que se va hinchando e hinchando hasta que explota dejando tras de sí una gran decepción. Porque Peli tiene ideas brillantes, pero vacías de contenido. Poco guión, poca historia, poca consistencia para el soufflé.

El resultado son películas de 90 minutos en los que hay aproximadamente media hora de grabaciones totalmente absurdas, otros 30 minutos de relleno -en los que ni siquiera se molesta en cebar el grand finale- y unos 30 minutos álgidos en los que, vale, sí, pasan cosas, pero seguramente no ha valido la pena tragarse los 60 minutos previos para acabar viendo esto.

No vale la pena, de verdad. No vale la pena.


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo