Zola Jesus, la contracrónica

Otra vez nos vamos el señor Dondón y servidor a un concierto. Y otra vez llegamos tarde. Y es que lo del llegatardismo del señor Dondón es digno de que lo estudien en Oxford, Cambridge o en la universidad de Murcia.

—¿A qué hora empezaba el concierto? Porque son las diez — pregunto yo
—A las diez— responde él —ya estoy preparado,  solo me falta echarme las cremas de la cara, ponerme los zapatos,   peinarme, poner una lavadora, estudiar unas oposiciones y hacer pis dos veces!

(inserte aquí onomatopeya de resoplido)

A las diez y media largas llegábamos a la puerta de la discoteca Taboo. Un sitio que tal y eso y con una gente que si eso ya tal. Yo no me explico pero tú me entiendes. Y además con un pestazo a incienso que parecía que iban a aparecer los hare krishna en cualquier momento.

Tras un breve avituallamiento de cervezas ¡a precio normal! (3,5€ cada tercio) nos encaminamos a ver el concierto. Tocaban Somos La Herencia,  un grupo que no tenía ni idea de que existían pero que hicieron un conciertazo. Bueno, la parte que pude ver, por el llegatardismo de mi marío y por esto.

zero¡Que daño ha hecho Florence Welch! La chica monísima, su novio más (mucho más) pero a punto estuvimos mi marido, yo y unos chavales majísimos que teníamos al lado de insertarla el sombrero en el coño.

En cualquier caso Somos La Herencia tocaron muy duro, muy potente y con mucha energía. Una versión chunga de golpes bajos.

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Y tras el momento de desmontar y quitar cables, que mira que llevan cables estos chicos, comienzan los músicos de Zola Jesus a montar. Es muy apañada esta chica para montarse las giras porque son tres, incluida ella, con dos mesitas de mezclas, un trombón y un tambor, así que te puedes hacer la gira en un Opel Corsa. Todo muy recogidito.

Y sale ella. Para los que no lo sepáis, Zola es eslava, de Eslovenia ascendentemente, así que nos esperábamos una bigarda hierática y mayestática, pero no. Es tamaño Cristina del Valle, pero en musculado.

zeroY básicamente,  está loca. Y sus fans también. Pero ella más.

Se tira al suelo (que digo yo que habrían pasado la mopa antes)
Se sube a las barandillas a cantar

Te grita. Literalmente
Se vuelve a tirar al suelo
Mueve la cabeza que no se descoyuntó de milagro
Te canta a la cara que parece que te va a asesinar,  rollo Diamanda Galas con un mal día.
Todo super intenso. Hasta el punto que dejó delante nuestro la percha del micrófono y temimos que nos ostiara con ella.

Pero vamos que la gente ya se estaba calentando y la chiquita tocó todos sus temazos. ¿Y por qué digo temazos? Porque detrás nuestro había un mega pijo de zapato castellano y polo de Ralph Lauren que cada vez que empezaba una canción gritaba ¡TEMAZOOOO, BAILAD HIPSTERS DE MIERDAAAAA!

zero

Que yo estaba pensando, a la próxima la Zola agarra la percha, se lía a guantás con este tipo y ya verás como el que termina en el hospital soy yo. Pero no llegó la sangre al río. Y no porque no hubiera ganas. Se ve que Zola Jesus es conocida y respetada en varios ámbitos, porque había pijos, bollers, varios góticos flamígeros de raya en ojo y falda de cuero, hipsters los menos, y modelos. Si hija, una colección como de cinco o más pavas altas y rubias amigas de la del sombrero que estaban acojonaicas al lado de la barra.

Y la eslava pegando brincos en la pista.

La puteosis del concierto fue cuando nos mandó callar a todos (y nos callamos, a ver quien la lleva la contraria) y sin micro ni nada se marcó una canción a capella. De ponerse los pelos de punta. Después con el resto de la canción ya agarró el micro y se bajo del escenario, rollo Zola la Exploradora, y era como estar jugando al Donde está Wally, pero en gótico. Todo hiperintenso.

El concierto duró 75 minutos exactos, durante los cuales el pijo enfarlopado anti hipsters consumió unas diez cervezas y se fue viniendo arriba, así que en cuanto terminó salimos pitando a la calle, que no tuve ni tiempo de acercarme al puesto de merchan y mira que prometía

zeroIncienso? Perfume? Eau de Zola?

Pero claro, es que marío y yo estamos ya mayoras y queríamos salir de ahí, que se rifaban ostias como panes.

Conclusión: Zola es como una profesora de yoga hasta arriba de MDMA en un día de furia, como la película.  Si puedes ir a verla,  no lo dudes, vete. Eso sí, no te acerques mucho al escenario, y sobre todo nunca

NUNCA

N U N C A

le des de comer después de las doce

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Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.