Déjenlos en paz

Parece que últimamente me adelanto a los acontecimientos y luego ellos me dejan atrás. Quería escribir en las próximas semanas un post sobre la eutanasia y va que hoy escucho la noticia de una niña gallega con una enfermedad degenerativa, que vive en constante dolor, en unas condiciones infrahumanas y sus médicos se niegan a dejarla morir, aunque sus padres piden que se pare su sufrimiento. ¿Pero quién coño se creen que son? Ya está bien que nos diga la moral judeocristiana a quien amar, con quien acostarte, que seas una coneja o no y por último que tengas que agonizar de dolor porque eso “te hará ganar el otro mundo”.

Mi padre murió hace unos 9 años. No era el mejor padre del mundo pero a pesar de nuestros roces yo lo quería mucho. Aún me acuerdo que mi padre decía que “la peor muerte que podría tener es quedarse hecho un vegetal e irse apagando poco a poco”. Pues bien, por desgracia, es la muerte que tuvo. A sus 63 años, mientras iba paseando con mi madre por la playa, hablando de “qué tranquilidad que los críos están colocados y bien” tuvo una isquemia cerebral porque se le rompió un aneurisma intracraneal. Cuando lo trasladaron al hospital el daño ya era severo, había perdido la mayoría de sus funciones superiores y era un mero cascarón.

Si eso ya no fuera suficientemente duro, su agonía se prolongó durante 18 meses. Mi madre vivía en el hospital, tuvo una desconexión con la realidad ya que vivía por y para él. Mis hermanos ayudando con la logística, peleándose con el hospital y los seguros y mientras yo, estando lejos, poco podía hacer salvo llamar y llamar y llamar. Y mientras mi padre seguía con los ojos abiertos pero no había rastro de él.

Durante esos 18 meses mi padre estuvo 5 ó 6 veces a punto de morir por diferentes complicaciones. Me llamaban, dejaba el trabajo, cogía el primer tren a Murcia llorando, hecho polvo y cuando llegaba, la crisis había pasado. El problema es la degeneración emocional que eso provoca. A la quinta vez tuve una bronca con mi hermana por frustración. Y mientras mi padre se consumía.

Una vez que fui consciente de que no iba a mejorar, cada vez que lo visitaba pensaba:

“¿Cómo puedo hacerle descansar sin que me pillen?”

“¿Le inyecto un chute de LPS?” “No, que habría punto de inflamación en la aguja”

“¿Algún compuesto tóxico del laboratorio?” “¿Y si me pillan?”

y seguía y seguía. No tuve el valor para hacerlo.

jeringuilla_agosto18 meses después, mi padre murió por una sepsis al tener su sistema inmunológico completamente deprimido. Y mi padre descansó.

Mis hermanos y yo no lloramos, al revés, estábamos aliviados; contentos de que se había acabado su agonía; que su pesadilla se había acabado. En el velatorio celebramos su vida, su memoria y echamos el alboroque a su salud.

Y todo porque la creencia judeocristiana dice que toda vida es preciosa (aunque seas un cascarón o sufras o algo peor) y que nadie puede dejarte descansar. Pues esto es lo que opino: Si quieren sufrir pues allá ellos pero que se mantengan alejados de mis seres queridos y se vayan a tomar por culo!


Sobre el autor

MuTarr

Me encanta bañarme en la sangre de mis victimas.