Sufjan Stevens en Madrid: la contracrónica

Pues mira, este es uno de los primeros conciertos a los que voy con ganas, porque Sufjan Stevens me gusta mucho, como cantante y como objeto de decoración. Y más ahora que está dando en vigoréxica pero está todavía en ese puntito de edad y masa muscular que puede pasar por estudiante de fraternidad americana de segundo curso (becado, por supuesto, pero no de los que entran por nota).

Así que tan contentos que nos fuimos al concierto mi marido y yo. Uno de mis tópicos recurrentes de mi conversación es que la gente no va a conciertos, que prefieren gastar el dinero en otra cosa. Y mira, había una cola que parecía una presentación de disco de gemeliers, pero en indie. Mucha barba, mucha gafa de pasta y mucha niña vestida con blusas de cuando su abuela era una señora de mediana edad pero todavía de muy buen ver. Muy emocionante.

Lo primero, como en todos los conciertos, es buscar el puesto del merchan. Y puff… Sufjan tiene un gusto exquisito en muchas cosas, pero las camisetas y las tote bags son infumables. Esos colores… Ese dibujo… Querido Sufjan, si necesitas ayuda aquí en Atrozconleche conocemos varios diseñadores que podrían echarte una manita con el tema. Y con los diseños.

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En fin, que llegamos al meollo del asunto: los teloneros Austra estuvieron fenomenal. Lo más destacable fue la conversación vía Instagram entre servidor (que ya sabeis que soy muy fan de Instagram) con otros fanses también que estaban en el concierto, y la comparación de la voz de la cantante con grandes como la Frazer, la Bush y la Gudnusgmortir. En fin, que la chica cantó muy muy bien.

Y luego ya sale él, y se acaba la crónica. Es que tengo un resacón que no veo, criaturas.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.