Ola de calor

Conversación entre Gabrielle Dorziat y Gabrielle Chanel en las inmediaciones del club de polo de Paris, Junio de 1912. Traducción libre del francés.

 

— Jo tía, no puedo con la calor.

— Ya tía, Gabi, es que es un horror, vaya veranito. Y dicen que viene otra ola de calor.

— Encima con la mamarrachada esta de los sombreros, que mira, monos son un rato, tía, pero es que parece que llevas una manta zamorana en la cabeza ¡copón!

— Ya, tía, un horror. ¿Nos tomamos una cervecita?

— No puedo tía, que con las burbujas se me pone una tripa que con la mierda esta de la faja luego se me clavan los ganchos. Estoy hasta el coño de todo esto, tía.

— Ya tía, y yo también. Y mírales a estos dos, tan fresquitos con sus pantalones. Si es que hay que joderse, como es la cosa. Nosotras para estar guapas tenemos que pasar todos los días por chapa y pintura, y ellos con cualquier cosita que se pongan pues van apañaos.

— Ya tía, es un coñazo. Me suda el chocho cosa mala, tía.

— ¿Pues sabes que te digo? Que yo al próximo sarao me vengo en pantalón corto, tía, y si a Arthur no le gusta ¡que se vaya a tomar por saco!

— Pues si, tía, tienes toda la razón. ¡Y si no le gusta, que no mire! ¿Sabes una cosa? ¡Que yo también estoy hasta el coño! Me voy a meter entre esos matojos y me quito la faja. ¡Y luego nos tomamos unas cervecitas! ¡Que coño cervecitas, champán! ¡que la cosa merece la pena!

–Pues si, venga, que no viene nadie!

 

Gabrielle Dorziat se mete entre dos parterres y a los pocos minutos sale con el corsé de la mano. Aliviada, se dirige a su amiga.

 

— ¡Joder que gusto! Y ya de paso me he quitado las bragas también, que vaya calor hace.

— ¡Jajaja, eres una guarra, tía!

— Anda, vamos a por esas cervecitas. ¡Que coño! ¡Champán! ¡Que la ocasión lo merece!

— ¡Pues si! ¡Venga, vamos!

— Por cierto, me tienes que hacer algo para el vestuario de la obra, que si piensas que aquí hace calor en el teatro con los focos es muchísimo peor.

— Vale, mañana me lo pienso y te hago unos dibujos.

— Eres la más, Cocó

— Lo sé…


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.