No Joy, la contracrónica

Pues nada, una vez más me encuentro yendo a un concierto del que no conozco absolutamente nada de los artistas, salvo la paliza que me ha dado mi marido para ir a verlos. Y te juro que he intentado escucharlos, pero no me sale. Es como cuando te dicen que una serie de televisión es buena pero sale Najwa Nimri y claro, te echa para atrás.

Pero bueno, como a mi marido a cabezota no le gana nadie, y no pude convencer a ningún conocido para que fuera (ni pagando, que mira que lo he intentado). Pues allí que nos presentamos. Ebrios, evidentemente. Las cosas que no quieres hacer se ven de otra manera cuando estás contentico. Básicamente se ven borrosas.

Del concierto poco malo puedo decir, que fue muy cortico, y que lo que suena en el disco se parece como el agua al vino. Los No Joy en concierto son muchísimo más enérgicos y ruidosos. Mi marido dice que eso se llama shoegaze, que viene a ser mirarse los zapatos. Y yo pienso que esta gente toca la guitarra con los pies, no que sean de artis mutis, sino que tienen tal cantidad de cacharritos en el suelo que por narices tienen que mirar hacia abajo.

los cacharritos

No joy son cuatro, solo faltaba el atleta para ser el grupo perfecto de adolescentes de película de terror americana: el loco, la rubia ligera de cascos, la virgen y el intelectual (que se queda en este papel porque lleva gafas, si no las llevara sería el atleta ¡Menudos brazacos!).

el bajista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y tocan con todo el pelo echado hacia la cara y moviendo bastante la cabeza. Yo no podía dejar de mirar al bajista esperando el momentazo en que las gafas salieran volando, pero las debía llevar pegadas con loctite, porque no se le movieron un milímetro (digo loctite porque en un principio pensé que las llevaba cogidas con una gomilla, pero hubo un momento que estaba tocando de espaldas y ya me percaté que no).

pelasso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo peor del concierto: el público: bueno, más bien la ausencia de público. Al siguiente que se queje de que en Madrid no se programan conciertos, le voy a preguntar a cuantos ha ido este año, y como me diga dos, uno o ninguno le voy a dar un sopapo con la mano abierta, que habéis tenido oportunidad de ver un conciertazo por el precio de un cubata en terraza y no había ni Dior.

Lo segundo peor: No Joy tocaron exactamente cuarenta minutos. Que vale que el concierto era barato, pero hija, te vienes desde Canadá y podías estirarte un poco más.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.