Las Princesas del Pacífico: La cruda realidad

Imaginen que pueden mirar por un agujero a través de la pared y espiar a esas dos vecinas tan raras, esa tía y sobrina, salidas de una pelicula de Berlanga, o del sótano de la “La Comunidad” de Alex de la Iglesia. Dos personajes extremos, llevados al límite de la parodia… o de la deformidad, como cuando los personajes de Valle Inclán paseaban por el Callejón del Gato.

Por que también tienen algo de Valle, de esperpento patrio, ese que vive justo al lado y del que somos partícipes cada día, pero que hacemos que no vemos, y que no va con nosotros, pero lo siento, forma parte de nuestro ADN.

11258948_10153453092581980_1296754235_n“Las princesas del Pacífico” son eso, dos SUPER-vivientes, así, con mayúsculas, de un mundo cruel y absurdo; y absurda es su existencia, inventándose una vida para seguir viviendo… engañando al hambre, al del gas, a las vecinas, hasta que un golpe de suerte las lleva de Crucero… o eso es lo que ellas creen… Pero todo visto desde el punto de vista del humor; un humor negro, ácido, como cuando nos reímos de las desgracias ajenas protegidos desde la barrera del patio de butacas. Humor que nos aleja pero que al mismo tiempo nos engancha desde que vemos a estas dos mujeres en el segundo 1; pero cuando se apagan las luces, tenemos hambre de más, por que somos así de crueles.

Alicia Rodríguez es Agustina, la tía tacaña, de toquilla de punto, de mesa camilla… (si la tuviera) sobre protectora, exagerada sin caer en el tópico televisivo, una mezcla de cotilla de los Álvarez Quintero y madre/tia coraje de Dos Hermanas;

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Belén Ponce de León es Lidia, la sobrina recogida bajo el paño de crochet de su tia,  huérfana, inocente, naif pero resabiada, como una niña repelente, pero que no puedes de dejar de querer, y que vive obsesionada con poner el árbol de Navidad. Por que para estas princesas del pacífico: “Navidad es cuando a uno le de la gana”.

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A este mundo bufonesco, pone orden José Troncoso, director de “Las Princesas del Pacífico” que define a su criatura como si llevase:  “un pincel en una mano y un cuchillo en la otra” y  no podía estar más acertado.

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Como acertado es todo el envoltorio de esta producción de La Estampida Teatro, una puesta en escena impecable, donde todo fluye con una naturalidad de un virtuosismo quirúrgico. La iluminación está donde debe estar, la música te lleva a todos los universos donde viven tía y sobrina, ellas crean los mil espacios por donde viajan: su piso al borde del desahucio, la calle con sus vecinas de mala lengua, el crucero de lujo, su camarote o como dice la tía Agustina: “camararote” o algo parecido, la cena con el capitán, el baile de fin de año… todo dentro de un cuadrilátero de ganchillo donde nada falta, y nada sobra, por que para eso se bastan estas dos monstruas de la interpretación y un genio llamado Troncoso.

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Por dios no se la pierdan, y les advierto:  “Las Princesas del Pacífico”, son adictivas, y al terminar la función querrán llevárselas a casa a que les comenten las noticias del telediario…. ahí se las dejo…

 

Titulo: Las princesas del pacífico / Texto: José Troncoso, Alicia Rodríguez y Sara Romero / Dirección: José TroncosoActuación: Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León y José Troncoso/CompañíaLa Estampida Teatro/ FotoIgnacio Ysasi

La Zona Kubik C/Primitiva Gañan, 5

12, 13, 14 de junio.

Viernes y sábado  20:30 h

Domingo 20:00 h

 


Sobre el autor

Flor de Pavimento

Cuando no sepa qué hacer, me sacaré una teta.