Bodas de Sangre…

Llevaba mucho tiempo dándole vueltas a si hablar de esta experiencia traumática o no, y mira, después hablarlo con el Sr. Skyzos y Flor de pavimento, me dije: “Chico, seguro que no he sido el único y será catártico”.

Pues a ver, todo esto viene a colación de una invitación de boda de un amigo. Un amigo que lleva más de 10 años con su chica, tienen un hijo, una hipoteca, un negocio a medias y uno se pregunta ¿Quién COJONES se quiere casar ahora? Pues ellos. Y no sólo eso, que ya me hizo tener tics de pensar “uff qué pereza”, sino en el momento que me llegó la invitación de boda casi me da un pampurrio! No era fea, no era hortera, era LO PEOR! (Lo siento, por mantener la amistad no puedo enseñarla, pero testigos confirman lo que he dicho). Y todo esto lleva a colación el tema. ¿Quién no ha tenido, asistido, aguantado y sufrido bodas HORRENDAS? ¿A quién no le han sangrado los ojos?

¿Qué pasa que se activa el gen hortera cuando te vas a casar? Sí, yo me he casado y reconozco que hubo momentos de “tierra trágame”, aunque más en mi línea de “me abro una brecha en la frente el día de antes por hacer el moñas en la piscina con mi sobrino o me hago un mega-tajo en la barbilla afeitándome y parezco Carrie sangrando y corriendo de habitación en habitación con un ataque de pánico”.

01-02 Carrie

Yo corriendo a que Flor de Pavimento sacara el Kit de primeros auxilios.

 

Pues bien ahora me toca sincerarme, estos son unos de los momentos bochornosos a los que he asistido:

 

1.- INVITACIONES horrendas. Tipo: Osos amorosos, invitaciones piratas, hechas a mano con esparto que daba tirria tocarlas, etc.

A Roberto y a Cristina deberían atarlos al petardo…

A Roberto y a Cristina deberían atarlos al petardo…

2.- CEREMONIAS de “me quiero abrir las venas”: A pesar de ser ateo, hay veces que no te puedes escapar de la ceremonia, pero yo me pongo en modo “Teresa Rabal” canturreando el “Me pongo de pie, me pongo de pie, me vuelvo a sentar, me vuelvo a sentar…” y al menos la ceremonia se me hace más amena.

Aún recuerdo una ceremonia en la que el cura, tío de la novia, hacía apología de que las mujeres no aguantaban nada, que se divorciaban por un simple bofetón. Otra en la que hacían un mitín del PP/ultraderecha en mitad de la ceremonia (que se hundía la familia tradicional), que estaba con compañeros de la universidad y nos fuimos en espantada; o las de los kikos que duran 3 horas o más y estás pidiendo que por favor llegue el apocalipsis y te lleve, entre otras.

El matimonnnnio! Zzzzzz

El matimonnnnio! Zzzzzz

3.- ATUENDOS horrendos: ¿Es que a las novias les da una afasia la mitad de las veces? DISNEY ha hecho muuuuuucho daño! Vale ya las princesas. Aunque bueno, viendo Divinity y los programas de los trajes, hay que decir que sería peor si fuéramos americanos. Eso sí, por favor, yo que mido 1,60 y lo tengo asumido… ¡Si eres un tapón no te pongas un frac! ¡Vas a parecer uno de los siete enanitos!!!!!! Una de mis grandes cagadas fue cuando me preguntaron unos amigos gays “¿Y cómo van a ser los vestidos?” A lo que respondí “Menos blanco lo que sea”. ¿Adivináis quien se habían casado de blanco?…

Que me arranquen los ojos!!!!

Que me arranquen los ojos!!!!

Aún me acuerdo de una boda en Alcorcón en la que la madre, las tías (creo que eran 2) y las primas (7 u 8) eligieron de manera “espontánea” el mismo traje!!!! Aquí va el punto gay: palabra de honor, cintura ajustada y con falda larga. Primero, si usted tiene 70 años, la “cintura ajustada” va mal. Segundo, si cada uno elige el mismo traje pero en tono diferente: verde metálico, azul metálico, naranja metálico, marrón metálico, azul cielo metálico, todo era metálico excepto un rosa CHICLE! PONGANSE de acuerdo antes!!! No pude hacer una foto del grupo porque no podía parar de reír y tuve que salir en espantada.

Los momentos “tocados” son una pasada, a ver quien se planta el barco que ha sacado de la botella en la cabeza por ser “cool”.

El arco lo lleva escondido, y si el menú está malo ya tiene que comer.

El arco lo lleva escondido, y si el menú está malo ya tiene que comer.

Uff, y hay tantas y tantas…

4.- CELEBRACIONES de “pa’mear y no echar gota”: Yo que soy muy de “me bebo el agua de los floreros y luego no me acuerdo de nada” (santo marido y santos amigos) aún retengo algunos buenos momentos:

Siguiendo por la celebración de Alcorcón, fuimos a un sitio al lado de la A2 pero al lado, al lado. Con las barreras para el sonido pegadas. Y bueno, el sitio, normalito. Eso sí, con su puticlub ENFRENTE, pero cuando digo ENFRENTE es ENFRENTE!!! Y para ser yo, porque a nadie más le podía pasar. A mitad de celebración, la camarera (que se notaba que era una “experta”) me apoya la bandeja del pescado (con aceite) en el hombro y cuando le pongo una cara de “¿Quéeeeeee?” Me suelta un “Es que se me cae…”

Volviendo a la causa del post, el hermano del de la invitación horrenda, todo queda en familia, tuvo el momento estelar (nunca mejor dicho) que cuando iba a salir la tarta, se apagaron las luces, salió humo por todos lados, rayos láseres, banda sonora de 2001 y tachán! Se abre el suelo y sale la tarta cual misil nuclear de película de malos que van a destruir el mundo!!! Ojiplática me quedé.

Lanzamiento de tarta en 3, 2, 1…

Lanzamiento de tarta en 3, 2, 1…

5.- MOMENTO DJs: Todos hemos sufrido la “Boooomba”, “Paquito el chocolatero”, etc. Aunque mis mejores momentos y uno de ellos es prestado es cuando al DJ que estaba de coca hasta las trancas le dio una sobredosis y se lo tuvieron que llevar a urgencias (Gracias Cris por esta anécdota). O por el contrario, cuando en la boda de una buena amiga en un sitio súper pijo, se les quemó el equipo de música y hubo momento con extintor…

Uy, el mundo bodas-temáticas: el novio con cota de malla o con los anillos grabados en élfico o con una réplica a la espada de Jack Sparrow; lo de los bailes nupciales; madres y padres descontrolados o novi@s borrachos mejor para otro momento o mejor, os lo dejo para los comentarios. Hala, se abre la veda… ¡Terapia de grupo! ¿Cuál ha sido la boda que más has sufrido?


Sobre el autor

MuTarr

Me encanta bañarme en la sangre de mis victimas.