“Cautivos” de Atom Egoyan

CAUTIVOS

A pesar de que cuenta con todos los ingredientes para ser un thriller de lo más sórdido, “Cautivos” tiene una insoportable querencia contínua al telefilm. Una gran oportunidad perdida. El punto de partida es conocido. Pero el planteamiento de la temática es, sin duda, una sorpresa. Ese sucio trasfondo que se respira… hasta que la cosa se desinfla y aquello no va a ninguna parte. Y cuando aquello ya no hay quien lo salve, tienes la sensación de que es sábado y estás echando la siesta con Antena 3 de fondo.

Los actores principales están desubicados y los secundarios, totalmente desdibujados. Tengo debilidad por Mireille Enos (la policía de la versión americana de “The Killing”), así que diré que su actuación, muy a pesar de rozar completamente el histerismo, acaba siendo una de las más correctas (solo correcta, sí, una penica) de la película. Y aunque Ryan Reynolds está guapísimo, ni él mismo se cree lo que está haciendo ahí. Y, sinceramente, prefiero no hablar de Rosario Dawson y Scott Speedman (¿quién coño es Scott Speedman y por qué demonios le permiten hacer películas?). La sensación de no estarse tomando muy en serio lo que están haciendo traspasa la pantalla y te golpea en la cara. Con fuerza.

En cuanto al guión, firmado por el propio Egoyan, es un pretendido puzzle: que sí, que tiene mucho sentido que sea así, de verdad… pero es que, gracias a un facilón montaje de telefilm (lo hemos avisado antes, ¿os acordáis?) acaba convertido en un sinsentido que no plantea el mínimo reto para el espectador. La realización no ayuda tampoco: es tan fría como la fotografía (eso sí que está bien, venga, minipunto para el director de fotografía). Y al final todo acaba siendo un despropósito increíble.

Ese clímax, por favor, ese clímax. Ese desenlace… Atom Egoyan, en caída libre. Con lo que tú habías sido, cari…


Sobre el autor

El Perro de Toni

No te fíes del criterio de alguien que te reconoce por el olor del culo