“Pepino” se llama tu nueva serie gay favorita

Si una serie va a conseguir que, a partir de ahora,cada vez que escuches el LaLaLa de Massiel ya no  dibujes una sonrisa cómplice sino que te pongas melancólico y se te escape un suspiro sin querer, es que tienes que verla. Si consigue que si ves cinco minutos de Looking te parezca ridícula por comparación, debes verla . Si hay un episodio donde toda la banda sonora son canciones de Eurythmics y Annie Lennox es que tienes que verla. Si además vas a aprender terminos megaaplicables a tu vida mariquita pero no conocías (yo desde luego no tenía ni idea) como “Side” o “Delta Love“, es que tienes que verla ya, ahora mismo, sin demora.

En realidad la serie se llama “Cucumber“, pero si no la traduzco no queda tan gracioso. Emitida en una misma noche en un bloque de tres mariconadas de series más ( junto a “Banana” y “Tofu“) interrelacionadas entre sí y que hacen suspirar porque estas cosas se puedan ver en UK y aquí nos tengamos que conformar con el marica nada tópico (nooooooo, que vaaaaaa) de Gym Tony. Los nombres de las tres series no son casualidad, que hacen referencia a los distintos estados de la erección masculina, pero yo siempre preferiré lo de morcillona, andevaaparar…

Cucumber-Banana-TofuEl encargado de traernos tan maravillosa serie es  Russell T. Davies, que nombrado así a lo mejor no  suena pero este hombre ha hecho más por el mariconeo que muchos activistas puesto que fue el responsable de Queer as folk (la inglesa) esa grandísima serie tan incorrecta politicamente como necesaria y certera, de cuando las series aún no se habían convertido en el ¿décimo ? arte.

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Cucumber ya es tercera generación de ficción gay; aquí nadie tiene que salir del armario, ni hay problemas de aceptación de la sexualidad propia porque estamos en el 2015 y los tiempos son otros, así que la ficción también debería serlo. Los nudos vienen de otros lados y cualquier hetero de cuarenta años se podría sentir inmiscuido por lo que se cuenta, pero deberá ser un hetero con amplitud de miras. Y es que, amiguitos, hay pocas cosas acomodaticias en esta serie. Salen muuuuchos culos y más de una polla en primer plano. Salen drogas, sale promiscuidad y bromas maricas malvadísimas en los momentos más inoportunos. Y luego están los personajes, que no son especialmente simpáticos, ni a los que te gustaría parecerte porque no caen bien de primeras, pero sin embargo, es muy posible que estés pasando por lo mismo que ellos, ahora que cruzas la frontera de los cuarenta y sigues siendo tan inmaduro como cuando tenías quince y haces cosas tan absurdas como cuando tenias dieciséis y te pueden las circunstancias como cuando tenias diecisiete; el problema es que estás a un paso de la madurez (por no llamarlo vejez) pero ya no tienes ni el mismo cuerpo ni las mismas ganas ni la misma capacidad de erección.

cukeEl argumento se centra en una pareja que lleva nueve años junta y que tras una aparente tontá, salta en pedazos dejando  a todos los que tienen alrededor, trastocados. Henry y Lance no son dos chulazos, ni dos lumbreras y te costará tomar parte por uno o por otro pero sin darte cuenta te verás implicado y sufrirás y te dolerá casi tanto como a ellos. Pero hay más aparte de ellos; la mezcla de dos generaciones de maricas da mucho juego y cosecha  gags buenísimos, de los que lloras de la risa y  se la podría considerar una comedia.

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Pero solo hasta cierto capítulo, que como en otras series es EL CAPÍTULO, un capítulo que te saltará a la cara y te dejará hecho fosfatina y a partir de  ahí llorarás y llorarás cada poco tiempo sin poder remediarlo. Yo estuve una noche entera teniendo pesadillas con el puto capítulo de marras y muchos días afectado a pique de llamar al médico, inyectarme prozac o darme una sobredosis de marihuana, porque cuando la serie se convierte en tragedia pura, pasa de una serie notable a una serie IMPRESCINDIBLE. Si en ese capítulo hubieran cometido un desliz, la hubieran cagado pero bien, pero es que es un capítulo tan emocionante y bien resuelto, tan chulo, tan triste, tan de verdad que lo vas a recordar durante mucho tiempo.

De fondo, Manchester, una ciudad horrenda que aquí sale hasta bonica, que hay que ver lo que tiene la ficción.. Ya se hizo famosa en QAF también Canal Street, la calle de ambiente que casi toda Europa conoce y que en directo ni es pa tanto, ni mola tanto y huele a meaos, está llena de borrachos maricas y ponen la misma música que en el bar marica de tu ciudad.

¿Por qué no hablo de Banana? Porque también tengo que comer, dormir y esas cosillas, pero voy corriendo y en unos días lo cuento. Tú también estás tardando en ver Cucumber  y cuando llegues al capítulo final perdona que hayan ido por la vía fácil.Y nunca, nunca, nunca lo olvides; si una desconocida enmedio de la noche te dice que no te vayas con un hombre por una victoria en plan “por fin me lo he tirao”, hazle caso y vete a casa. Por lo que más quieras.

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Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.