Olor de boca.

Cada lunes, cuando llegas al trabajo, saben tu ruta gastronómica del fin de semana.

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Inundas las pituitarias con tu masculino Holi!, cuando entras por la puerta. Te huele el aliento, lo sabes. Te huela a polla, a foie, a cebolleta, a ajo, a coño o a culo (el olor más común), tú boca realmente huele a mierda.

Consejos.

  1. Revisión de caries, empastes, trozos de salami debajo del implante, tus famosos “p’a luengos” son las causas más comunes. Teléfono, dentista, Visa y ruina . Por este orden. Y por mucho que se refrote el paquetón con tu codo, no esperes descuentos. Bastante has gozado viéndole las axilas y oliendo su colonia exclusiva.
  2. Estreñimiento. Somos una tubería. Algún cabron te habrá hecho sentirte así, pero para eso un psicólogo. Si el producto no sale por el muelle de descargar, pues el gas sube hacia la oficina. Come kiwis, de los de la frutería. A la mínima, te me dispersas.
  3. Medicación. Sea marca o genérico, ciertas medicaciones lo producen. No hay remedio. Chupa caramelitos de menta.
  4. Desconoces la invención del cepillo de dientes. Suelen estar cerca de los condones, estrategias de lineal. No preguntes. Y esto como los rabos, uno al mes si estás soltero, después a la basura. Más, es pecado. Si estás casado, tu marido habrá comprado, sibilinamente, un bidón de Listerine y te habrá dicho que el pack de tres cepillos, era una oferta. Tendrás un marido guapo, pero cínico el que más.
  5. Tienes la lengua blanca como lacada con Titanlux. Usa un limpiador para ella, aunque seas de esas viperinas malas. La marca Halita (en farmacias) tiene una gran despliegue de remedioscervantes para el tema. Conviene llevar chicles o caramelos sin azúcar, si no vas a pasar por casa. Sprays bucales, muy acertados.

Piensa si Casimiro te hubiese comido la boca, sin habérsela cepillado.

Colorín colorado , este post se ha acabado.

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre el autor

Candy Pus

Me ponga una de bravas y dos cañas