Premio GTLÉ Enero: Chulazo Random

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Instauramos otro premio. Y como sois tan modernas que ya no compráis en Springfield o Mango si no en SPF o MNG y las gafas de Multiópticas son de MÓ, para qué coño vamos a llamar GOTELÉ al Premio GTLÉ. Así queda más cool, y a este sí que pillamos qué puede ser. A ver, ¿algún prepucio en la sala que sepa REALMENTE qué es un OBE?

El Premio GTLÉ se dedicará, cada mes, de enaltecer el físico masculino en todas sus vertientes, el epítome de belleza según los cánones de la cultura clásica y… LOS COLLONS. Aquí iremos poniendo aquellos especímenes que nos mueven las entrañas, esos empotradores (heteros o no) que, sin criterio alguno, nos levantan la ceja y algo más. Uno al mes, por aquello de todo en su justa medida.

Habría sido de recibo que el primer Premio GTLÉ fuera para Ben Cohen, ese mozorrecio peludo, gayfriendly y felizmente (al menos para nosotros) divorciado, pero como las fotos que hay en la red están más sobadas que si fueran en papel, no podrían despegarse las unas de las otras; el elegido ha sido este Chulazo Random.

Chulazo Random cumple al menos una de las dos facetas de cualquier candidato a este reconocimiento: que te ayude a sumar más gotelé a la pared con sustancia random o que te coja y te empotre contra la pared y use tu espalda para alisar esa aberración arquitectónica de fines del siglo XX.

Chulazo Random además viene equipado con vello pectoral y abdominal de serie, para hacernos más llevadera esta ciclogénesis (que ya nos encargaremos, junto con su colaboración, en convertir en explosiva) y con unos calzoncillos+camiseta vintage que a todos los que tuvimos sueños húmedos con Michael Landon nos retrotraerán a la época de “La casa de la pradera”. El equipamiento de Chulazo Random se complementa con unas manos para amasar el pan tamaño panificadora-mercapeich y unos pezones donde agarrarse con los dientes si se da un tropezón.

Ale, que lo disfruten.


Sobre el autor

skyzos

No sabe si coger los hábitos o remangárselos.