Juegos Para Gente Lista: Los Hombres Lobo de Castronegro

Hoy inauguramos la nueva Sección “Juegos Para Gente Lista”. En ella iremos repasando algunos de los juegos de mesa más guays de los últimos tiempos y también reseñaremos algunos lanzamientos nuevos que nos gusten mucho (o no nos gusten nada). Pero ojo, aquí no se va a hablar de parchís o Monopoly, que cualquier persona no lactante aprende a jugar con mayor o menor destreza. Hablamos de juegos que requieren más de 30 segundos en aprenderse las reglas y un poquito de materia gris. Somos maricas, pero no tontas. Bueno, como algunas sí que sois tontas además de maricas también sacaremos algún juego a vuestro alcance. No tiréis la toalla.

Y no podríamos arrancar esta sección con otro juego que no fuese Los Hombres Lobo de Castronegro, porque aúna todas las posibilidades, permitiendo jugar desde a ases del razonamiento lógico y la intuición al tronista más pizpireto y borderline.

Los Hombres Lobo de Castronegro, o más familiarmente conocido como Lobos, a secas, no es exactamente un juego de mesa, sino que con la mera ayuda de un pequeño mazo de cartas de personaje hace de la voz y los argumentos el tablero de juego. Además, permite jugar a un grupo de gente desde unas 8 personas hasta lo que se desee, lo que lo hace muy versátil y apropiado para grandes reuniones de gente.

La sinopsis es sencilla y similar a otros juegos de toda la vida: A cada jugador se le entrega una carta que le otorga una identidad que puede ser, en términos generales, de personaje bueno (ciudadano) o malo (lobo). Castronegro es un pueblo en el que algunos habitantes sufren una metamorfosis cada noche que les convierte en unas peludas alimañas que se comen a un aldeano por turno, volviendo a su inocente apariencia humana cada mañana y simulando sorpresa cuando el máster anuncia que esa noche ha muerto un jugador. Los ciudadanos cada turno diurno trataran de encontrar y juzgar a los hombres lobo basándose en lo acontecido en las noche anteriores, en debates, en preguntas trampa y en diálogos lógicos, acusando diariamente a una persona de ser lobo y ejecutando en plaza pública al jugador más votado. Si sus razonamientos han sido ciertos, la persona juzgada rebelará su identidad de lobo. Si no, habrán acusado y echado del juego a otro ciudadano inocente, facilitando de paso la tarea a los lobos que queden, que inmediatamente volverán a matar en la siguiente noche, cuando todos los ciudadanos duerman (es decir, los jugadores cierren los ojos).

Esta es la mecánica básica, aunque luego hay algunos ciudadanos “mágicos” que tienen poderes especiales contra los lobos, pero que no voy a explicar porque para eso tenéis las reglas del juego. Lo importante es que os quedéis con la copla de que éste es un juego sencillo, barato y tremendamente adictivo, que puede convertir una reunión muermo a tope en una agitada reunión llena de encolerizadas acusaciones y desgarradas súplicas de clemencia. La diversión está garantizada. Años de jugar con todo tipo de públicos me permiten avalarlo con mi vida.

Y oye, si resulta que sois los pringados a los que echan las primeras rondas, que se tienen que quedar callados y jodidos hasta que acabe el juego, siempre podéis tirar de Grindr y sondear qué piscolabis genital os podéis echar a la boca mientras comienza la siguiente partida. ¡Pasadlo bien, amigas!

Nota: 9,5


Sobre el autor

Fiorella Heart

Sabe cómo hacer de tu vida un campeonato de Pokémon marica.