PREMIO OBE ENERO: Isabel Milspaughs

Instauramos secciones fijas mensuales. Porque lo has pedido, porque te mueres por las listas, los ránkines (¿se dice así, existe el plurar de este barbarismo, cuál es el plurar de “sofás”, “sofares”, “sofases”?) y porque nos sale de muy dentro. Ya es cosa tuya si ese “muy dentro” lo interpretas que del corazón o de algo más íntimo y personal, profundo y oscuro.

Y ya que a Joan Collins le han dado un OBE, nos apropiamos del nombre (sin saber qué coño es eso) y lo repartimos entre nuestras féminas favoritas.

Este mes, el Premio OBE va a el ama de casa, aquella que sufre en silencio porque su ropa no es tan blanca como la de la vecina, que frota y frota el kimono, que friega la paella de Villabajo, que está mala de los nervios, mala de acostarse, que los muelles no chirrían en el patio de vecinos. A la fan de Julio Iglesias, que sigue ensanchando esa camiseta de hace 30 años, a la que le costó decir “HELP” dos semanas. A la que tiene la wii para hacer ejercicios, la que no pierde su acento a pesar de estar más de 30 años fuera de España.

Y en el amor. Porque sí, somos suspicaces de profesión y cínicos de carné, pero si nuestra Isabel Milspaughs encontró el amor en Albert Milspaughs sin saber la una inglés ni el otro español, reafirma lo de que todos tenemos nuestra media naranja. O como dice doña Concha, la madre de un amigo: siempre hay una mierda para cada tiesto.

Si esta señora supiese lo que ha significado en mi vida, no dejaría de reír, como ríe en los seis minutos de este vídeo. Las ganas que tengo de tomarme un fino en su casa, viendo las mooses o los jarses entrar en su jardín a través de la puerta de cristáh completo, y que me cuente algo de las cosah mu secretah en las que trabaja su marido…

Va el OBE de enero para ella. Y nuestro más sentido respeto.


Sobre el autor

skyzos

No sabe si coger los hábitos o remangárselos.