Tiembla Disney que llegan las pelis del chino

En los bazares chinos entre los auriculares Sonia y la ropa de deporte Hike existe una sección poco explorada que merece nuestra atención: la sección de audiovisual. No nos referimos ese cine porno chungo ni a las pelis chinas sin subtítulos ni doblaje. Las películas de animación del bazar chino de tu barrio harían ruborizarse al mismísimo Walt Disney, y eso que a Walt todo le deja frío. Veamos un ejemplo, auí tenéis los mejores momentos de La leyenda de Tarzán.

Qué riqueza de texturas, qué colores, qué expresividad. Pero eso no es todo, porque las películas del chino también tienen canciones. Pegadizas tonadillas con hermosas letras para canturrear en cualquier momento del día, olvídate de Qué festín y de Colores en el viento.

Pero… ¿quién compra estás películas? Pues nos suponemos que abuelas cegarrutas para sus pobres nietos y gente muy cutre para unos hijos que claramente no debería haber tenido. Os dejamos con Hércules, que claramente lo va a petar en la próxima edición de los Oscar.


Sobre el autor

Fer Birkin

Fan petardo