Pequeños traumas de mi infancia: Alex & Christina

Hoy, en “Cosas que hace Flanny cuando no tiene trabajo”, voy a hablaros de la educación que de la que me han provisto mis padres. Al menos, la dejadez que han tenido para darme una educación musical. O la permisividad de permitirme escuchar, con menos de 10 años, reiteradamente hasta tener que comprar 3 veces el cassette -sí, yo soy de la época del walkman y el casette y rebobinar con un BIC cristal escribe normal- a Alex & Christina.
Porque, así os lo digo, mamá y papá: hay cosas que un niño, con  siete añitos, no debería escuchar.
Porque, vamos a ver: el primer disco vale. Tiene un par de canciones que tal -como “A media luz”, en la que le reconoce al novio que le ha puesto los cuernos con su mejor amigo y encima le dice que es un soso en la cama, de paso-. Pero básicamente es “Chas y aparezco a tu lado” y poco más.
Bueno, sí, está la canción “Mil cambios de color“, que es una monada de tema y que habla un poco de sexo. Pero ahora entiendo por qué lo de mis “días blancos” cuando estoy como una perra en celo. Escuchadla y me entenderéis.
Pero en fin, a lo que me vengo a referir es al segundo disco: El Ángel y el Diablo.

Como veis, la portada no auguraba nada bueno. Qué mal hicieron los 90 y qué poco se habla de ello
Pero vamos a ver, padres, ¿que no veíais ya que con el estilismo de la portada no era para mí? ¿QUÉ NO LO VEÍAIS? Bueno, parece que no. Sin embargo, lo que más me asusta es lo poco que debían estar atentos mis padres a mis cositas, porque es que el track list no tiene desperdicio:
Cara A
  1. El souvenir: Canción que habla sobre una tía maltratada que decide volar la casa de su chico y escapar
  2. Sylvia cometió un error: Canción en la que le dicen a una tía que se arrastre por un tío y que pierda la dignidad por amor. De la cosa esta de que vayan juntas ya no digo nada, porque estuve como hora y media pensándolo ayer.
  3. Pimienta y sal: He de reconocer que me encanta. Pero habla de que hay que pelearse y poner un poco de “chicha” a una relación y dejarse de chorradas de amor. A ver, que tienen razón, pero…
  4. No tengo miedo: UN PUTO COÑAZO DE CANCIÓN QUE  PARECE UNA NANA PARA UNA NIÑA MOÑAS.
  5. Me aburro: Otro truñazo, la verdad. Pero mira, es la que cantaba cuando mis padres me castigaban a “mi cuarto”. no me extraña que mi padre me diera de vez en cuando un soplamocos. Me lo merecía por cantar esto.
Cara B
  1. El ángel y el diablo: Empezamos flojito: Esta canción va sobre una tía que es un poco zorra (yo diría que ninfómana), pero que por amor lo contiene. Creo. No lo tengo muy claro. El caso es que tiene un diablo por ahí que le hace hacer cosas “malas” y que lo guarda cuando viene su novio. Pero que se está hartando y que lo va a soltar. En (mi) resumen, que o empiezan a follar o lo va a violar.
  2. Sé que sabes que yo sé: ESTO ES DE VERGÜENZA: O sea, una tía se mete en una mesa en la que está su ex con una tía y le zorrea hasta que él, salido perdido, le pide otra cita. “Sé que sabes que yo sé lo que (aaaaaaaah) me quiere hacer“. Un despropósito que recuerdo cantar ante el espejo cuando me duchaba.
  3. Mi revolución: Esta es la más salvable. Es muy bonita. Es muy de gente que quiere revolucionarse pero no tiene ni idea por qué tiene que revolucionarse. Muy yo, que soy como Pablemos, pero sin partido.
  4. Duérmete ya: Era una de mis preferidas. Pero habla de dos personas que le están poniendo los cuernos a sus parejas por una guerra. Y en forma de nana. ¡QUE LA USABA PARA DORMIR!
  5. Dulce maldición: Este es mi ‘guilty pleausre’. Habla de una tía que se ha enamorado y que lo que quiere es desenamorarse y no sabe cómo. Y una hechicera le dice que se lo folle durante 20 días. Vamos, superrecomendable para un chaval prepúber. Así de maricón he salido.
Vale, que no estoy hablando de que el disco sea mejor o peor. Me gusta. Me lo sé casi de memoria. He crecido con las canciones y oye, se les coge cariño. Pero comprenderéis que me quedara antiguo musicalmente. Con mis gustos, mejor así, creedme.


Sobre el autor

Flanagan R. McPhee

Iba para Reina de la Noche pero se me adelantó Letizia.