¿Por qué nos bloqueamos?

Si las miradas desgastaran, el interruptor que está justo encima de la pantalla de mi ordenador habría dejado de existir hace tiempo. Cuando me pongo a escribir me quedo horas mirando ese cuadrado blanco con bordes redondeados. Que por cierto necesita urgentemente la visita de una bayeta húmeda.

(pasan diez minutos)

Vale, ya estoy de vuelta. El interruptor está blancoluminoso. Casi tanto como la página en blanco que tengo delante. Un poco menos, por el tema de la retroiluminación y eso. Pero en blanco. Sigo bloqueado. Coño, ya ha acabado la lavadora.

(pasan diez minutos)

Cuando no se de qué escribir, me pongo a hacer cosas. Mirar Facebook, buscar mongueradas en internet, hacerme una pizzadilla. En fin, nada productivo. ¿qué podemos hacer cuando nos bloqueamos? Aquí un par de trucos que a mi me funcionan, de vez en cuando:

  1. Sal a la calle

Las cosas no pasan solamente en tu cabeza. También pasan cosas fuera, y muchas veces nos vamos a encontrar situaciones que nos pueden solucionar un bloqueo, una frase, una conversación completa o un cartel que nos dicen hacia donde tiene que avanzar ese personaje.

  1. Busca a tu protagonista

En el metro, en las panaderías o por donde se suponga que se mueve. Yo soy muy partidario de ir con los auriculares puestos, pero sin música. De esta manera me puedo colocar al lado de las personas y enterarme de toda la conversación sin que se sientan incómodas. Pregúntate por donde se movería tu personaje y visita sus lugares.

  1. Busca imágenes 

Gracias a la tecnología disponemos de una ventana panorámica al mundo a golpe de tecla. Si te has quedado bloqueado describiendo un paisaje, busca fotografías de lo que quieras describir. Analizalas, descríbelas una por una y en conjunto. Estas, por ejemplo, son las que salen buscando el título del relato que estoy escribiendo ahora. Sugerente, ¿no?

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  1. Haz listas

Lo más importante para poder avanzar con un personaje es conocerlo. Piensa en el pasado del personaje, seguro que tuvo que hacer la primera comunión en algún sitio, que se besó con su primera novia en algún portal, que le gustaba cierta música, aunque ahora no escuche nada. Seguro que alguien le tuvo que enseñar a leer o a entrenar dragones. Una serie de listas con preguntas básicas te servirán para poder conocer mejor a tu personaje y poder ponerle en el sitio y con la actitud que se merece.

  1. Lee, lee mucho 

Y no solamente libros. Lee periódicos, blogs, cartas de restaurante, catálogos del Carrefour, lo que sea. Igual que el dinero atrae al dinero, las palabras atraen a las palabras.

  1. Relee

Muchas veces la mejor manera de continuar es empezar de nuevo. Imprime tu texto, sal a una cafetería y vuelve a leer lo que has escrito. Corrígelo. Seguro que encontrarás un hilo perdido o una conversación que te permitirá continuar.

  1. Escribe palabras al azar.

No se porqué, pero a mi me funciona. Agarro un folio y me dedico a escribir las primeras palabras que me vienen a la cabeza. Sin pensar en nada concreto.

¿Aún sigues bloqueado? Espero que no.


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.