Stephen Morrissey, me tienes muy preocupada

Nota de la redacción: este email fue interceptado ayer desde la cuenta de la madre de Morrissey a día de ayer, una hora después de que terminase su concierto de Madrid. Traducción realizada por HILDEBRAND.

 

Querido Stephen

No me coges el teléfono, como siempre. Que si, que ya sé que las estrellas del pop estáis destrozadas después de los conciertos, peo tenía que contarte una cosa urgente. Para cuando leas esto ya no será urgente porque seguro que se me habrá pasado el disgusto, pero si lo ves mañana por la mañana llámame.

Acabo de estar casi una hora de reloj hablando con tu amiga Charo, la chiquita esta tan maja que conocimos cuando pasábamos las vacaciones en Magalouf, ¿te acuerdas? Bueno, pues parece que conservaba mi número de teléfono. El caso es que Charo, tu amiga, ha ido a verte al concierto y me ha llamado para decirme que se lo ha pasado muy bien y que se acordaba mucho de las vacaciones y que vaya guapazo que te has puesto, que antes eras un tirillas. Bueno, eso lo digo yo, que te has puesto guapazo, porque ella me ha dicho, literal “pues para no comer carne se ha puesto fondón fondón” ¡Como si a ella se la llevara el aire!

Me ha contado también que llevaba todo el día pensando que no ibas a dar el concierto, que si tenía miedo de que te indigestases, de que alguien te tirara un filete de ternera con guarnición de patatas fritas y pimientos de Padrón al escenario o que te diera una ventolera de esas que te dan a ti, pero yo le he dicho que no, que tú eres muy serio y responsable y que esas cosas no las haces. El caso es que ella pensaba que ibas a cancelar el concierto. ¡Que descarada! ¡Con lo que te gusta a ti dar conciertos! En serio, hijo, si no te gusta la gente porque no piensas en sacarte unas oposiciones de funcionario, un puestecito bueno, de los de estar sentado en un despacho, con su calefacción y su cafelito a media mañana, que ya tienes una edad para ir sentando la cabeza.

Pues la Charo erre que erre, por lo menos una hora me ha tenido al teléfono, que menos mal que es una hora menos aquí en Inglaterra, que no son horas de llamar a una casa decente. Y va y me cuenta que te has vuelto a pelear con los teloneros y que no ha querido nadie actuar contigo. Stephen, por favor ¡cuántas veces te he dicho que tienes que ser más amable con la gente! Que yo pensé que con lo de la discográfica ya te habías quedado con la copla, pero parece que no aprendes. Me vas a matar a disgustos, hijo, cualquier día vas a venir el domingo a comer y me vas a encontrar espatarrada en la cocina, infartada perdida, con el sunday times todo tirado por el suelo. Que ya verás cómo se pone tu padre cuando se entere, con lo que es el para el sunday times, que como se lo coja alguien está enfurruñado hasta el lunes a medio día. Eso sí, me dice que empezaste a tocar un poco antes de las nueve y media, que le molestó un poco, pero que digo yo que muy bien, porque siempre es mejor estar un poco antes en los sitios, que si no te pilla el toro. Y si ella tenía que trabajar y llegaba justa, pues que hubiera salido un poco antes. Vamos, la Charo me parece que es de las que llegan tarde hasta a su propio funeral.

Y luego me ha mandado unas fotos por whatsapp. ¿Cariño, no tenías una camisa más holgadita que ponerte? Es que ibas embutido como una morcilla de Winchester. Y encima así como de mezclilla, que empiezas a sudar y no paras. Que claro, tu antes eras de sudar poco, pero te está saliendo la vena escocesa de tu padre y te pones como si fueras Bob Esponja, que lo conozco yo de los nietos de la vecina. Me imagino a las pobres chicas de la primera fila cuando les has dado la mano, toda resudada, y me da un repeluco que me he ido a lavar las manos antes de ponerme a escribir, del repeluco que me ha dado. Y que digo yo que, ya que estás, te podías cambiar un par de veces de camisa durante la actuación, o por lo menos pasarte una toallita por el sobaquillo. Y esa manía de quitarte la camisa al final, que para mi que la Charo hoy se ha dado un homenaje cuando ha llegado a casa. Tiene cara de viciosilla la Charo.

Una foto que me ha mandado la Charo, que ve menos que un gato de escayola

Una foto que me ha mandado la Charo, que ve menos que un gato de escayola

No me gusta la gente con la que vas, ya te lo he dicho muchas veces. Me hacían más gracia tus amigos de antes, el Johnny Marr y compañía. Estos me dice la vacaburra de la Charo que son todos hermanos, y que encima iban todos con la misma camiseta, que parecían un equipo de soccer de tercera regional. Que manías más raras tienes, hijo. Y encima haciendo sufrir a la gente con las fotos de animales muertos. Con la cantidad de fotos bonitas que tienes de cuando eras pequeño, y lo que lucirían en las teles grandes esas de los conciertos. Me tienes muy preocupada, Stephen.

Eso si, me ha dicho también la vacaburra que en el puesto de merchandishing tenían unas cosas muy cuquis, que se compró una taza y una funda de almohada. Ya te digo yo que esta cuando llegó a casa se puso caliente como una plancha de tintorería. Con lo maja que parece, seguro que luego tiene la casa como una pocilga.

Bueno cariño, que me llames cuando puedas, que me vas a matar a disgustos. Y ten cuidado con los españoles que solo te quieren para lo que quieren.

Un beso enorme

 

Mamá

 

P.d.: cuando vengas el domingo a comer traete los pantalones, que según te eches la siesta te meto los bajos en un plis plas.

 


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.