Un jilguero es el novelón del año

Donna Tartt es tan fascinante como los libros que escribe. De vida discretísima alejada de farándulas, congresos y demás falsos brillos, lleva treinta años de carrera literaria y sólo ha escrito tres libros, lo que sale a  década por libro escrito. Son libros trabajados y  se nota.

Tenía todas las papeletas para que su novela primera “El secreto” fuese un one hit wonder, un libro con adolescente disfruncional en una pandilla universitaria de élite en la que se comete un asesinato y que marcó a toda una generación. A mí, mucho.Sin embargo, durante diez años dejó de escribir o al menos, no tuvimos noticia.

donna tarttEntonces apareció “Un juego de niños” y de nuevo muchos volvímos a caer rendidos a sus pies. Aquello era otra puta maravilla de novela. Ahora ha estado otros diez años sin escribir y se ha descolgado con un tochaco lejos de modas o de lo que supuestamente quiere el público, porque amigüitos, el volumen tiene más de mil cien páginas, una verdadera locura para los tiempos de lectura instantanea que vivimos. Se llama “El jilguero” y es una obra  apasionante, maravillosa e imprescindible que no puedes dejar de leer y que tiene a crítica y a público de nuevo, rendidos ( está vendiendo una barbarité y se ha llevado el Pulitzer, ojo)..La novela se llama así por un cuadro llamémosle “de culto”, obra del pintor Fabritius, artista mítico holandés del que quedan poquísimos cuadros porque la mayoría se quemaron en el incendio de su taller.

Fabritius-vink

En realidad el cuadro es una excusa, porque lo que de verdad nos cuenta es la historia de un chaval que sufre un hecho traumático ( pero muy traumático) que maracará su vida, encadenado ( como el jilguero del cuadro) a este pequeño lienzo para siempre. Mil cien páginas para comprender que tras una experiencia que determina una vida,  por mucho que lo intente, el protagonista, Theo, está abocado al desastre y  en realidad su vida no se dirige a ningún sitio, sino que se comporta como una polilla revoloteando alrededor de una hoguera y que sin remedio, acabará quemándose.No sólo él, sino a todos los que lo quisieron y lo rodean. Pero ¿Saben? A pesar de cómo desperdicia su vida, a pesar de sus continuos escarceos con las drogas, la mala vida y el alcohol,  de sus  trayectos vitales entre Nueva York, Las Vegas o Amsterdam, a pesar de sus sentimientos equivocados y de como es incapaz de corresponder el amor que le profesan, es imposible no amar hasta la locura a Theo, uno de los personajes más conmovedores, perdidos, tristes y profundos que ha dado el siglo XXI. La Tartt consigue lo que casi es mágico; hacer gran literatura aunque parezca que lees un folletín. Y es que la conclusión una vez acabada la experiencia de estas mil doscientas páginas es que la Tarr lo tiene, tiene ese don que distingue a los escritores de verdad que los que van de postureoy una vez muertos, nadie se acordará de ellos.  La crítica compara  esta novela con los grandes novelones del siglo XIX y tienen razón, especialmente con Dickens (y yo añado a Dostoievski) que estaría encantado con este Oliver Twist de los tiempos modenos.. Es exactamente igual de adictiva, de vibrante, de real que esas grandes novelas y es imposible dejar de leerla porque no se lee; se merienda, se bebe, casi se esnifa ¿Tiene alguna pega?, preguntarán ustedes. Sí, el final, pelín tortuoso y mal rematado .Lo fuerte es que es una novela tan buena que da un poco igual.

Para mí es la mejor novela del año sin duda. Ustedes no se la deberían perder.


Sobre el autor

MM

Venida de otro Planeta, el Murciano más concretamente.