DCODE: la otra crónica

Iba a titular esta crónica “Yo fui al DCODE por amor” y a continuar con la de Oporto, pero no. La verdad es que me apetecía ir al DCODE. Hacía meses que, en un arrebato, compramos las entradas, cuando nos enteramos que tocaba Beck, que al sr Dondón le gusta mucho muchísimo, y a mi me gusta bastante. Y venían a tocar Bombay Bicycle Club, que me gustan muchísimo y al Sr. Dondón le gustan bastante, así que la tarde prometía.

 

Así que, enfundados en nuestras mejores galas indies, con nuestras camisetas molonas y nuestros pantalones cortos, y la mochila que diseñó el sr. Dondón (que hay que hacer patria) nos encaminamos al campus de la complu. Lo primero que me impresionó fue eso, el campus. Debe ser agotador estudiar entre tantos edificios. Por lo menos espero que no tengan clases en edificios diferentes, porque si no, vaya panorama. También me sorprendió, y no tan gratamente, la cantidad de papel desperdiciado. Señores de las discográficas: ¿realmente ven necesario repartir flyers del nuevo disco de Love of Lesbian y Supersubmarina?¿Piensan que, en la era digital la gente, los festivaleros, se van a comprar un disco porque les den un papelucho que van a tirar en la primera papelera que encuentren? Eso si lo tiran en la primera papelera, porque aquello parecía una fábrica de flyers arrasada por un huracán, todo por el suelo.

 

En fín, después del tradicional cacheo, bastante pobre por cierto, nos encaminamos a la zona de merchandising, como merece en cualquier festival que se precie. ¿Y qué descubrimos? Que no hay zona de merchandising. Un cutrepuesto con camisetas de Beck a 30€. Coño, ni que fueramos millonarios. Vale que los fanatismos dan para muchas cosas, pero 30€ no es un precio anticrisis, y los dcoders tampoco son de los de chequera abultada.

 

Tampoco había mucha presencia de patrocinadores. La omnipresente Heineken, Spotify y unos Intermon Oxfam con un tenderete customizado por moderna de pueblo que quedaba curioso y resultón, oiga. Ah, y una tienda online de ropa que no quiero mencionar porque me caen mal y se dedican a fusilar diseños de otros.

 

En fin, ante tanta pobreza de contenido adicional, que es lo que me gusta, pues no quedaba otra que ver los conciertos. Y ni tan mal, oiga. Muy aparentes todos.

 

La primera Francisca Valenzuela, que según me contaron es chilena, y hace así como música de sintonía de teleserie americana de los ochenta, que para un bailoteo está muy bien. Y prepararse para el look que tendrán todas las chicas este invierno: toda de negro, top ombliguero, pantalones ajustados y bien de bisutería, que se note que en el mercadillo hay buen producto. El mismo look llevaba la cantante, corista o lo que sea de Bombay Bicycle Club, probablemente el mejor concierto del día

Yo también me pregunto como va a salir de esos pantalones. Magullada, fijo

Yo también me pregunto como va a salir de esos pantalones. Magullada, fijo

 

Después de Francisca, nos encaminamos al escenario central, de la derecha, donde empiezan a tocar los Bombay. Muy monos todos. Flequillazo del cantante, que estoy convencido que en cuanto llega a casa se planta una horquilla de hello kitty para poder ver algo. ¿Y que descubrimos?

 

Los Bombay Bicycle Club dándolo todo

Los Bombay Bicycle Club dándolo todo

QUE ES CLAVAICO AL PADRE APELES

Clavaicos, oiga

Clavaicos, oiga

Se jodió el concierto. Ya no pudimos hacer nada más que de reir y de reir. También ayudaba el que fuera hora feliz y el olor a porrazo que venía de los de atrás. El caso es que el hijo pelasso del padre Apeles y su banda dieron un concierto más que rebonito.

Y en acabando estos empezaba Russian Red, que antes de que que se pusiera a hacer cupcakes en el escenario salimos por patas. Yo siempre he pensado que esta chica va a acabar mal, en plan de tener la casa llena de gatos y eso, pero me contaron que se está cepillando a XXXabi Alonso (lo de las XXX es porque ese hombre siempre me ha parecido de un porno subido, y no digo más), así que mucho the sun, the trees pero mira, me alegro por ella si es verdad. No tanto por XXXabi. Querido, esa mujer es muy poquita cosa pa ti.

Estos no sabían que ponerse para destacar y estar cómodos

Estos no sabían que ponerse para destacar y estar cómodos

Y claro, de tanta cerveza, pues tocaba ir a la zona de evacuación, importantísima también en todos los festivales. ¿Y qué me encuentro? Esto…

meaderos maceteros

meaderos maceteros

Mingitorios con derecho a conversación. Yo que siempre he sido muy de conversar, pues lo primero que dije fue buenas tardes, y después el típico “Os preguntareis porqué os he reunido aquí”. Pero parece que a la gente no le hace gracia lo de charlar amigablemente con la minga en la mano, ni dios contestó.

Y la Russian Red dando gritos como una loca de fondo. ¡Como es la chica esta, como es!

Luego vimos a unos que no me acuerdo como se llamaban y que eran dos e iban de negro también, y luego vimos a Beck, que es clavadito a Michael Cera pero en más molón, lo cual es mucho, porque Michael Cera es muy muy molón. Y luego ya me entró un sueño de morirme y nos fuimos para casa a dormirla.

 

Pues ni tan mal, oiga.

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Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.