gATROZnomia: cous cous de pollo al azar

¿Qué porqué lo de cous cous al azar? Pues porque a veces me sale rico y a veces no. Y porque depende de lo que tenga en el frigorífico lleva unas cosas o lleva otras. Es una receta maravillosa para cuando se te presentan invitados inesperados o para cuando quieres sorprender a alguien con una comida aparente y, como es mi caso, cocinas peor que un recién divorciado de cincuenta y tantos (recordadme que algún día os cuente la historia de mi padre y la primera vez que intentó hacer el desayuno a mi madre, tras veinte años de casados).

INGREDIENTES:

–       Verduras: las que tengas en el frigorífico. Si no tienes ninguna los clásicos: cebolla, un pimiento rojo, un pimiento verde y unos dientes de ajo. Si tu invitado es muy tiquismiquis, como el Sr. Dondón, sustituye la cebolla y los pimientos por calabacín y berenjena.

–       Carne: de nuevo, la que tengas en el frigorífico. Vale pollo, ternera, oveja vieja o salchichas de francoforte. (para los que no sepan, francoforte es el nombre antiguo en castellano y en italiano actual de Frankfurt, la ciudad alemana de donde se dice que vienen estas salchichas, y ya se que soy muy redicho, no me lo recordéis más).

–       Una cerveza, o más si eres de los que, como yo o como Massiel, te gusta pimplar según cocinas. Ahí el número de cervezas queda a tu necesidad y/o criterio. También vale un poco de vino, por lo menos medio vaso, y el resto de la botella te lo puedes triscar.

–       Cous cous, una caja. ¿Qué no hay cous cous? Pues arroz, que también le pega.

–       Aceite de oliva y mantequilla para el cous cous.

–       Especias: TOOOODAS LAS QUE TENGAS. En su justa medida todo está rico. A ver variantes:

  • “Muy rico todo pero dame más agua”: sal, guindilla, dos ñoras y pimentón picante de la vera. Si ya quieres dar el salto al otro lado del charco: chile. Si te pica la saudade: piri piri
  • “Konichiwa bitches”: soja, pimienta, y un poquito de wasabi. Ojito, con esta combinación los dioses del azar se te ponen en contra.
  • “Marrakech, Marrakech!”: azafrán, comino, un par de anises estrellados, pimienta y clavos.
  • “Me caí en los matojos”: tomillo y romero, sal y pimienta.

–       Otros ingredientes: puedes probar con el mar y montaña, echando alguna gamba congelada de las que quedaron de aquella fiesta que nunca más se supo.

En mi caso, para la última vez que lo hice, tenía esto:

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LA RECETA:

Para la carne:

  1. Corta todos los ingredientes pequeñitos, pequeñitos, como la boca de Björk cuando canta con la voz flojica.
  2. En la olla rápida pones las verduras a pochar, con un poco de aceite. ¿Cuánto tiempo? El tiempo que necesiten las verduras que hayas elegido.
  3. Cuando veas que las verduras estén pochadas (pruébalas, y si están ricas, están pochadas), echa la carne. Sube el fuego al máximo para que se dore bien. También en este caso pues claro, depende del tipo pues más tiempo o menos.
  4. Cuando casi tengas la carne hecha, pon la combinación de especias elegida. Deja un ratico más. Si has elegido echar gambas ¡este es el momento!
  5. ¿La carne ya está doradita por fuera? ¡Perfecto! Ahora toca echar el líquido. La idea es que te quede una salsa para poder después mezclarla con el cous cous. Proporciones:
    1. Cerveza o vino blanco: medio vaso y uno de agua para cada cuatro personas
    2. Vino tinto: un cuarto de vaso y uno de agua (tiene más sabor).
    3. Whisky o ron: un chorrazo cortito y por supuesto un vaso de agua.
  6. Cierra la olla rápida y deja cocer cinco minutos, o hasta que empiece a oler a comida en la cocina. He dicho comida, no quemado. Si huele a quemado estas jodido, payo. Se ha quemado.
  7. Aparta la olla rápida y cuando se haya bajado el pitorro ábrelo y prueba. Rectifica de sal o de opinión y propón a tus amigos salir a cenar fuera, de acuerdo al sabor de lo que has cocinado.

Para el cous cous:

  1. Sigue las instrucciones de la caja, bonito, no tiene pérdida.

En caso de que hayas elegido la opción arroz:

  1. Dora unos ajos en una cazuela
  2. Echa el arroz para que coja un poco de color amarillento, no marrón (se te ha quemado otra vez, zote)
  3. Echa tanta cantidad de agua como de arroz hayas echado en el paso dos. Remuévelo como cinco veces, un pellizco de sal y déjalo que se haga. ¿Cómo sabes si está hecho? Por dos indicativos: el agua se ha consumido y cuando lo comes está rico. No sabe a nada, pero está rico.

EMPLATADO Y PRESENTACION

Pues básicamente, el cous cous a un lado del plato y la carne al otro. Aprovecha todo lo que has aprendido de Samantha Vallejo-Nájera en Masterchef y dale rienda suelta a tu imaginación.

A mi, en el caso que nos ocupa, me salió esto:

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El Sr. Dondón me dijo que estaba buenísimo, pero claro ¿Cuánto hay de amor y cuanto de crítica gastronómica en su afirmación? Prefiero no pensar en ello.

 

Y por último, lo más importante: tienes que inventarte el nombre y la historia del plato. ¿Te ha quedado rico? “Es una receta tradicional de mi casa, que lleva pasando de generación en generación” o “Se la pedí a un cocinero increíble en un viaje maravilloso a inserte país aquí. ¿Te ha quedado horrible pero comestible? “Es que en mi familia éramos muy pobres” o cualquier similar que de mucha pena. ¿Es incomestible? Te remito al punto siete de preparación de la carne.

 

Que la diosa Fortuna sea contigo. Como plan B te propongo el sándwich de Jamón de York y mahonesa, que es un básico de la supervivencia de soltero. Eso si, ahí compensa a tus amigos sacando las botellas buenas que tienes escondidas (que yo se, y tú sabes, que tienes botellas buenas escondidas que no sacas)


Sobre el autor

Hilde

Soy hipocondriaco, paragnósico, ateísimo y me tiro pedos.