¿Esto era Farmacia de Guardia?

Tragarme los 169 capítulos de la serie más importante de los últimos 30 años, me hace sentir más cerca de mi patria en mis noches de exilio. Y es que tras meterme entre pecho y espalda todas las temporadas de Aquí no hay quién viva, La que se avecina, 7 Vidas y Aída, me topé con Farmacia de guardia en youtube y decidí que era el momento de revisitarla. Pero lo que me encontré fue una completa sorpresa. Mi idealización de la infancia me había jugado una muy mala pasada.

La pelicula de Farmacia de Guardia (1)

Además de por su audiencia, más de once millones (62,8% de la audiencia) en el capítulo final de 1995, la serie fue idealizada en las mentes de todas esas generaciones que de niños se sentaban frente al televisor con sus familias cada jueves por la noche como un maravilloso recuerdo de infancia. Sin embargo no cabe duda, ahora con la perspectiva de los años, de que era una AUTÉNTICA BASURA.

 

Cada capítulo destilaba un extraño aroma de España profunda negra y llena de complejos luchando a brazo partido contra la moderna, llena de luz y tolerancia. Es increíble cómo los guionistas podían tratar con respeto un tema serio como la anorexia y al momento perder toda la credibilidad al hacer un chiste bruto o caer en todos los tópicos de un guión de primero de escuela de cine. Una extraña mezcla en la que una vecina podía cortarle el rabo a su marido y donde lo más moderno era un camarero hablando como un chulo castizo de la Movida con tupé y pins (o insignias) en la solapa. Y todo eso con la presencia del extático peinado de Concha Cuetos, que nos ensenó que los moños Scotch Brite, son también para señoras buenas.

La-Gata

La serie empezó con buen pie, mostrando los problemas del día a día de una familia suavemente disfuncional (¡uuuh qué hardcore, están separados!) especialmente en torno a la matriarca y su trabajo en la farmacia. Pero parece que tanto los guionistas como el señor director y realizador Antonio Mercero se envalentonaron con el éxito hasta crear una serie patéticamente surrealista y exageradamente cargada de tópicos.

 

Si se emitiera hoy como una serie completamente nueva, no duraría ni dos capítulos porque su humor era tan blanco y tonto que su lado Aquí no hay quien viva parecería una comedia de Woody Allen o Wes Anderson. Y es que pese a que intentaba ir de moderna y trata temas de candente actualidad, la homosexualidad (sí, en uno de los últimos capítulos el mejor amigo de Guille resulta ser gay), el sida o la drogadicción, lo hace con un brochazo taaaan gordo que resulta grotesco. Pero, y sin ánimo de disculparla, así era nuestra televisión de los noventa: una agria ensalada de concursos, chicas en tetas y teleseries de chichinabo.

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Me sorprende que hayamos cambiado tanto en veinte años. O simplemente será en los ambientes en los que me muevo, pero no hay que dramatizar… Se trata de una serie de transición (pero no de aquella de los setenta que nos venden como el gran cambio de España), sino de una etapa de cambio y de una de nuestras primeras sitcoms, gracias a la cual hemos podido desarrollar otras series mucho más interesantes y cuya melodía del maestro Bonezzi no podemos olvidar. Aunque tuvimos que pasar por Médico de familia y Compañeros hasta llegar a ellas.

 

Muy pronto nos deleitaremos con las mejores frases de la serie, muchas de las cuales hoy serían más que denunciables por cientos de asociaciones y un especial ¿Quién salió en Farmacia de guardia?

 

He aquí un par de muestras del fino lenguaje farmacéutico:

 

Ejemplo

 

Lourdes: Pili, marido es ludópata:

Pili: ¿Eso qué es? ¿Maricón?

Lourdes: No

Pili: A mi es que eso de culópata…

 

Ejemplo 2:

Queen (indignada por su mala suerte): “Yo me compro un toro semental y me sale maricón”


Sobre el autor

Atroz Con Leche

Podríamos empezar diciendo “Bienvenidos a este blog” pero mentiríamos cual bellacos. También podríamos comenzar con las palabras “Esta es una nuevo modelo de red social” pero ni de coña y tampoco hay ganas. Esto es… Atroz…No hay palabra que mejor lo defina. Bueno sí que hay otras, pero si las escribimos no podrían leerlo niños y además ustedes se van a asustar.